22/5/16

Blog: Microcuentos

Microcuento
El Dinosaurio - Augusto Monterroso


El microcuento, como su nombre indica, es un relato que se caracteriza por su brevedad. Es un ejercicio literario muy útil porque entrena la brevedad y la capacidad de crear historias a partir de pocas palabras. Para aquellos que nunca se han animado a escribir un cuento, este ejercicio sirve para demostrar que todos tenemos relatos que contar por pequeños que sean.

El Dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), del escritor Augusto Monterroso, es considerado uno de los microcuentos más cortos que existen y es una prueba fehaciente de que una simple frase puede ser una gran historia.

A continuación les comparto algunos microcuentos que he escrito estos últimos años:

   
El títere
El títere

Y entonces el titiritero amarró los hilos en los brazos y piernas de su nueva creación. Feliz se fue a dormir. El títere estaba triste, comprendió que jamás sería libre de sus ataduras.

El suicida

El suicida, durante su caída, descubrió que la valentía, al igual que todas las demás cosas en su vida, resultó abandonándolo al final.

El reflejo

El Reflejo
Era un hombre que no creía en espantos; lo que no sabía era que su reflejo esperaba siempre en el mismo lugar, paciente, a que apareciera.

La anciana

La anciana miró el horizonte de su vida. Se burló de él. Aún estaba muy lejos de ella.

La biblia

Frente a Dios el hombre preguntó sobre la crueldad de la biblia. Dios, cansado de la pregunta, respondió: Yo no soy el autor de ese libro.

Finalmente, el microcuento también puede ser útil para hacer experimentos sociales. Aquí les comparto uno de ellos:

El experimento

Letra E
En el estadio estaba Esteban esperando el extraño experimento. Entusiasmado esperaba. Esperaba. Esperaba. Esperaba. Elevado en expectativa, elaborando explicaciones, esperando el elemento efímero. Escogiendo elementos esenciales en el ensayo elaborado: el experimento era el existencialismo, el estado entero exigido en el equilibrio exponencial. Esteban esperaba. Esperaba. Esperaba. Esperaba. Él era el elegido, el entusiasma entendedor, el excelente espectador. Esperaba. Esperaba. Esperaba.

En el exterior, el extraño enfocaba el elemento especial. Esteban estaba esperando. Estaba en el espacio específico. El extraño entonces exclamó: “El experimento está en su éxodo”.

Esteban era el experimento.

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